sábado, 14 de noviembre de 2015



ATENCIÓN HUMANIZADA DEL PARTO: ¿NORMA, DESEO O REALIDAD?


La Enfermería desarrolla una actuación específica y fundamental en la implementación de acciones para la salud de la mujer, con énfasis en la atención de la gestación, parto y puerperio. Los desafíos enfrentados están relacionados con la calidad y con la humanización del cuidado prestado. En la humanización, el foco ha sido la atención acogedora y segura al paciente, respetando sus derechos, elecciones e individualidad.
 En Brasil por ejemplo la embarazada pierde su autonomía, siendo sometida a la conveniencia de los profesionales de la salud y de los hospitales, ocasionando un elevado índice de partos por cesárea o inducidos. Por ello, Brasil se destaca, desde hace 30 años, como uno de los campeones en cesáreas, superado sólo por Chile y algunos pocos países asiáticos, cuando los estudios epidemiológicos han demostrado que la cesárea aumenta el riesgo de muerte materna y neonatal entre tres a siete veces comparados con el parto vaginal. 
Considerando la relevancia de la atención de enfermería al parto humanizado y su importancia para las madres y recién nacidos, se decidió realizar un estudio, el cual tiene por objetivo analizar la atención al parto recibida por adolescentes, en la perspectiva de la humanización. Se resalta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica las prácticas comunes en la conducción del parto normal en cuatro categorías, dependiendo de su utilidad y eficacia. La categoría "A" envuelve prácticas que son útiles y benéficas para el trabajo de parto y parto, favoreciendo, tanto a la embarazada como al bebé, y por ello, deben ser estimuladas. Entre esas prácticas el estudio busca analizar las siguientes: ofrecer a la mujer el máximo de informaciones y explicaciones; libertad de posición y movimiento durante el trabajo de parto; técnicas no-invasivas y no-farmacológicas de alivio del dolor durante el trabajo de parto, como masaje y técnicas de relajación; y contacto precoz piel a piel entre madre y bebé y el apoyo al inicio del amamantamiento materno en la primera hora del posparto.

Se puede constatar que la atención de buena asistencia para esas mujeres se limita a la presencia de alguien a su lado, durante el trabajo de parto y parto, dando el apoyo y la atención necesaria para mantener el equilibrio emocional, reduciendo, así, sus tensiones y miedos. El equipo de enfermería debe estar atento para las necesidades de la embarazada y sus expectativas, dispuesto a orientar y responder sus cuestionamientos, al fin, implementando observación, solidaridad, apoyo y calor humano, continuamente.

El estudio demostró que el enfermero está perdiendo oportunidades para construir su identidad profesional junto a las embarazadas, cuando se resalta que el campo de la Obstetricia es vasto a la actuación de estos profesionales. En relación a las necesidades y expectativas de las adolescentes acerca de la atención recibida, se identificó que éstas solicitan solamente satisfacer sus necesidades
afectivas (cariño, atención, afecto y comprensión) y de desarrollo (aprendizaje), lo que pueden ser realizadas por la enfermera, percibiendo el cuidado de enfermería con enfoque holístico. En este contexto, las mujeres ampliaron sus sentimientos, deseando que esa iniciativa fuera generalizada y expandida a todos los servicios de sanidad. En ese caso, hay aún mucho a ser conquistado para alcanzar la meta pretendida con la atención humanizada del parto. Cambios son sugeridos partiendo de una nueva política a ser implementada en las maternidades, con profesionales sensibilizados y
comprometidos con la cuestión de la mejoría de la calidad de la atención del parto y su humanización, promoviendo efectivamente una atención humanizada, para la autonomía de las embarazadas, sin sumisiones, ofreciendo el cuidado que las mujeres necesitan, esperan y sueñan.


Tomado de: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75262008000300008

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